
Esta historia es una pequeña historia escrita en un momento de reflexion no excesivamente lucida, en breve pondre la segunda parte, los personajes no tienen nombre, son Z, X, Y... espero que les guste en breves colgare mas partes...
El fin del mundo...
Los antiguos creían que el fin del mundo llegaría en el 2012, se ve que lo decían los Mayas (Una civilización perdida que seguramente ya nunca se estudiaria más), ahora muchos pensaban que fue una desgracia que se equivocaran.
X y su hija Y terminaron de ajustarse las mascaras (si a aquellos trapos atados se podían llamar mascaras), pues debían de salir otra vez a la superficie, varios de los hijos de X habían nacido con increíbles mutaciones, pero ninguno sobrevivió mas allá de los 5 años, pero Y ahora tenia seis, la madre murió de desnutrición tras el ultimo parto, algunos animales sobrevivían, pero las plantas eran incomestibles excepto para algunos de estos animales, habían acumulado toda la radiación y contaminación de casi un siglo de la época denominada ahora la locura de la humanidad.
-Respira, pequeña -le dijo- X lloraba, debía llevar los ojos libres para poder ver bien, pero el ambiente enrarecido le hacia llorar en cada visita al exterior, la niña llevaba un velo, el no quería que ella se lo quitara, pero a fin de cuentas era una niña, muchos insectos continuaban existiendo, así como muchos animales, casi todos pequeños, pero resultaba imposible capturar estos animales, sobre todo con los problemas de visión, pero siempre capturaba algún insecto grande y si tenia suerte encontraba algún animal muerto, medio comido por los insectos.
Volvieron al edificio en el que vivían, antiguamente había sido un granero pero aunque X había oído historias de sus padres de que era un granero, que estos habían oído de sus padres pero por mucho que imaginara no acababa de entender el concepto.

-Come Y, tienes que crecer y hacerte fuerte. -le dijo- X soñaba con abandonar aquel lugar, soñaba con las historias de su abuelo sobre ciudades y pueblos donde la gente se ayudaba y siempre había alimentos, una acumulación de edificios como el granero y que según decía estaban llenos de otros humanos, X había visto muy pocos humanos, aparte de su familia, a Z y su hija que luego se convirtieron en su pareja, y aquellos que les habían atacado hace mucho tiempo y se habían llevado a su madre.
Todavía soñaba con aquello, la paliza que había recibido su padre, como había muerto su abuelo, tratando de defender a su hija y como habían desnudado a su madre y la habían atado, como poco después recogió a su padre y pasaron una semana escondidos, hasta que su padre pudo andar y salieron de allí, recorriendo durante semanas un trozo de asfalto que parecía que seguía y se bifurcaba hasta la eternidad. Hasta que llegaron a aquel granero, su padre desvarió durante muchos días y noches y finalmente murió, a pesar de los cuidados de Z y su hija, que tan bien les habían acogido, Z le enseño mucho, pero al poco de que V quedara embarazado esta murió dejandolos a los siendo siendo casi solo unos chiquillos. Ahora ella también había muerto, pero tenia a su hija, pero había empezado a hablar solo, le dolía mucho la cabeza y vivía con la paranoia de que cualquier día iba a morir, pero su pequeña debía sobrevivir, soñaba con edificios, soñaba con otros humanos y con la sonrisa de su niña y este sueño había reemplazado sus pesadillas recurrentes.
Al cabo de unos días de recoger insectos durante las horas de luz y descansar durante la noche, X recogió todas las mantas y telas que pudo y decidió que aquel era el día que seguiría el camino que había empezado con su familia huyendo de la muerte y la desesperación y que el creía que le llevaría a la salvación o al menos a su hija, que era lo que mas le importaba, caminaron durante interminables días, llevaba muchas horas a la niña en brazos, que lloraba cada vez mas a menudo, cuando ya atardecía...